jueves, 17 de noviembre de 2016

Educación para los niños de las poblaciones callejeras

Helohim Jair Abraham Valdés Sánchez

                 Palabras Clave:
Derechos Humanos, poblaciones callejeras, educación, discriminación

                   “Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa”                   Bertolt Bretch.

Breve Introducción
A propósito de la conmemoración del vigésimo séptimo aniversario de la Convención sobre los derechos del niño, considero importante recordar a los niños en situación de calle que forman parte ya de una población callejera cuyos derechos de acceso al agua potable, alimento, hogar, educación y un medio ambiente sano no son garantizados por el Estado, sin olvidar también que los niños que trabajan en la calle tampoco tienen garantizado su derecho a estudiar y recrearse. Con la esperanza de lograr que cada día mejoren las condiciones para los niños en general y para las poblaciones callejeras en particular, hagamos nuestro trabajo con esfuerzo, sabiduría y paciencia. 

Con el propósito de dejar claro algunos conceptos que se leerán en este ensayo es necesario mencionar que la Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) identifica como “niño en la calle” a quienes trabajan y tienen familia: y como “niño de la calle” a los que duermen en la vía pública y carecen de contacto con sus familiares naturales. El término "niño de la calle" es problemático, ya que puede utilizarse como una etiqueta para estigmatizar, debido a que uno de los mayores problemas que confrontan estos niños es que la sociedad en general les considera un peligro y una fuente de conducta criminal  Unicef (2016).  

“El fenómeno social callejero ha evolucionado en las últimas décadas y ahora coexisten en el mismo espacio: niños, niñas, jóvenes, mujeres, familias, personas adultas y mayores. Todas y todos ellos conforman las -Poblaciones Callejeras-” (Pérez, 2009).

En este sentido cada día se menosprecia a quienes juzgamos por su apariencia como criminales y mugrosos (Valdés, 2014, pág. 29):

Todos los días nos dirigimos a nuestras actividades caminando, en automóvil, o en bicicleta y somos testigos del trabajo o actividades de personas que sobreviven en la calle, miramos como se asean, como intentan vender algún producto, como reciclan cartón, como se alimentan o se drogan, miramos sus actos de malabarismo y como si fuera un acto de circo como esquivan, juegan y corren muchas veces con la suerte de vivir, rodeados de múltiples peligros. Sin embargo muchas veces decidimos voltear o elevar la mirada para ignorarlos, como sociedad pocas veces actuamos para enfrentar este problema de todos, como gobierno nuestras autoridades poco hacen para solucionar o prevenir esta situación.

Desafortunadamente no existen datos precisos acerca de un número de niños, jóvenes o adultos de la calle. El INEGI ha realizado algunos censos, sin embargo las cifras se mueven constantemente debido a la movilidad, mortalidad y privación de la libertad. [1] En 1995 el Departamento del Distrito Federal y la UNICEF realizaron un conteo en las 16 delegaciones políticas del D.F. y en 1,214 puntos donde se encuentran personas de la calle este registro señala un total de 13,373 niños y niñas de los cuales 31.5% eran niñas y 68.5% niños, del total 14.8% eran indígenas, el 77% del total tenían menos de 16 años (Pérez, 2009).

En entrevista la Diputada La diputada Verónica Beatriz Juárez Piña (PRD), presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez, señaló que se estima que 95 mil niños y niñas viven en situación de calle, por lo que es prioritario crear una ley que aminore la vulnerabilidad de este sector (La Prensa, 2016).
Las principales actividades económicas de las personas menores de edad en la calle son el comercio (53%), mendicidad (10%) y limpia parabrisas (10%). En otro ámbito se encontró que el 27% de la población entrevistada manifestó tener vida sexual activa (Pérez, 2009).

Frente a estas cifras se debe considerar que si para la población en general es difícil  acceder a los servicios que por derecho tenemos acceso, es decir, no hay garantía para el acceso universal a los servicios de salud o de vivienda,  pongámonos a pensar que los servicios de salud, de educación y de vivienda de los niños de la calle se ven vulnerados por cuestiones que pocas veces pensamos, como el hecho de que se les  niegan los servicios por que no cuentan con acta de nacimiento, cartilla de vacunación o identificación oficial. [2]
Algunos ciudadanos interpretan que la gente que habita en las calles no merece ser atendida por el Estado, que no merecen acceso a la educación, la salud, piensan que son indignos de servicios sociales, asumen su situación como una elección o desgracia sin solución, olvidando que las deficiencias del Estado y sus gobiernos han provocado e incrementado la pobreza, el desempleo, la drogadicción, etc. 
Algunas autoridades se valen de un mal uso de las leyes contra los ciudadanos y las personas que viven y trabajan en la calle, al revisar el reglamento de la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal[3] las personas en situación de calle incumplen algunas leyes. Por ejemplo:
El Articulo 24 de la Ley de Cultura Cívica del D.F. dice: Son infracciones contra la tranquilidad de las personas.

I.                   Prestar algún servicio sin que le sea solicitado y coaccionar de cualquier manera a quien lo reciba para obtener un pago por el mismo. La presentación del infractor sólo procederá por queja previa: (Se refiere a petición ciudadana)

Artículo 25 de la Ley de Cultura Cívica del D.F.

III.             Usar las áreas y vías públicas sin contar con la autorización que se requiera para ello.

La Ciudad de México utiliza el recurso turístico (City Marketing) como fuente de ingresos económicos, como señaló el Licenciado Luis Enrique Hernández de El Caracol A.C. en un Foro Internacional de Derechos Humanos de las Poblaciones Callejeras:

Este recurso demanda la -limpieza de la ciudad- por lo tanto se valen de las leyes para sacar de las calles a las personas y llevarlas a centros donde literalmente los guardan, encarcelan o alejan de zonas turísticas para que no ensucien la vista de lugares turísticos de la Ciudad de México.

Para muestra la recomendación 23/2009 ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal:
Caso 9 El 23 de enero de 2009, se inició la queja CDHDF/IV/122/CUAUH/09/D0500 formulada mediante comparecencia directa de la persona agraviada 20, en la que manifestó sustancialmente, que ella como la persona agraviada 21, vivían en las calles  de Humboldt  y Artículo 123, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. 
Ese mismo día , 23 de enero de 2009, alrededor de las 12:!5 horas, sin motivo llegaron al lugar dos elementos de la SSPDF, a bordo de la patrulla 52064, quienes se bajaron de la misma y con agresiones y empujones los “corrieron” del lugar. Sin darles la oportunidad de retirarse, los comenzaron a golpear.
A la persona agraviada 21 le luxaron la muñeca izquierda y al peticionario le dieron toletazos y puñetazos en diversas partes del cuerpo.
Asimismo, no conforme con ello, los amenazaron con regresar al lugar y en caso de encontrarlos los llevarían a otro lugar.

Conclusiones

La educación es el proceso por el cual se perfecciona el ser humano. La idea de modificación, transformación y desarrollo que conlleva el concepto resulta claro para todos nosotros      (Hernández, 2009). Contribuye a mejorar la vida y a erradicar el círculo vicioso de la pobreza y la enfermedad, allanando el terreno para un desarrollo sostenible (UNICEF, 2015).

Hoy en día es muy común ignorar al otro, no miramos más allá de un círculo muy cerrado de gente o de nuestro objeto más próximo: un aparato de comunicación. Debemos volver a mirarnos a nosotros mismos y al otro.

Educar a los niños de las poblaciones callejeras desde la trinchera de la educación no formal es un ejercicio que los pedagogos y otros profesionistas deben impulsar tanto en el trabajo voluntario como remunerado.

Se debe trabajar y pensar también en como sensibilizar y educar a la población en general para que deje de mirar a los niños de la calles como simples destinatarios de caridad o sujetos de etiquetas sociales. 

No basta con mirar a los niños de la calle y educarlos, también se debe evitar consumir productos elaborados con base en la explotación laboral de estas poblaciones, o acceder a los servicios sexuales que son obligados a ejercer por el crimen organizado. 

Educar a los niños de la calle, a las poblaciones callejeras, así como a la ciudadanía en general para que hagan valer sus derechos humanos y el acceso a servicios fundamentales como son la alimentación, el agua, el hogar, la salud, la vida, la libertad y la educación.

Bibliografía

Hernández, P. (2009). Psicología de la educación. México: Trillas.
La Prensa. (29 de Octubre de 2016). Obtenido de La Prensa: http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n2867912.htm
Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal. (29 de Octubre de 2016). Centro Paot. Obtenido de http://centro.paot.org.mx/centro/leyes/df/pdf/LEYES_AMBIENTALES_DF_PDF/LEY_CULTURA_CIVICA_31_05_2012.pdf
Pérez, G. J. (2009). Derechos de las poblaciones callejeras. México: Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal.
UNICEF. (03 de 07 de 2015). http://www.unicef.org. Obtenido de http://www.unicef.org: http://www.unicef.org/spanish/education/
Unicef. (29 de Octubre de 2016). Unicef. Obtenido de http://www.unicef.org/spanish/sowc06/profiles/street.php
Valdés, S. H. (2014). Educación y las poblaciones callejeras. Educación democracia y justicia, 29.





[1] Los niños en situación de calle pueden moverse de una colonia a otra o de un municipio a otro. La muerte por accidente, suicidio u homicidio de este sector poblacional no está registrado. Estos niños y jóvenes son víctimas también del crimen organizado, para el comercio sexual o el tráfico de drogas. También son víctimas del Estado cuando son privados de su libertad sin justificación alguna.
[2] Los niños de la calle o las personas en situación de calle no cuentan con sus documentos porque los perdieron, se los robaron, salieron de sus hogares sin ellos, o han nacido literalmente en la calle sin prestación de servicios de salud.
[3]  (Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal, 2016).

jueves, 4 de agosto de 2016

El enemigo a vencer en la política

Jair Valdés
Pedagogo
El sistema económico neoliberal globalizado y globalizador continuamente trabaja para mantener la ilusión de las democracias en el mundo, con ciertas particularidades para cada región, para naciones emergentes y para naciones consolidadas el show debe continuar cada 4 o cada 6 años, se simula y se mantiene a la sociedad en estado pasivo y con pequeñas dosis de participación electoral, se elige a Hilary o  a Trump, se elige al PRI, PAN, PRD o el resto de los partidos para simular la democracia en naciones cuya soberanía está sometida a los intereses de los particulares.
Es así que el enemigo a vencer en la política para garantizar democracia, equidad y justicia son quienes con su poder económico gestionan, cabildean y corrompen a quienes deberían defender la soberanía, los intereses generales de la sociedad, el medio ambiente y los derechos de todos los seres vivos del planeta, pero la sociedad mexicana no confía en las autoridades, de acuerdo con los resultados del Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, 66% de los mexicanos cree que las leyes en el país se cumplen poco o nada, pues sólo 4% considera que las leyes se respetan en México, contra 29% que dice que no se respetan. (Monroy, 2014)
Lo triste en este sentido, no es que la sociedad mexicana no confíe en las autoridades, lo lamentable es que pocos detectan que quienes hacen política, quienes dictan la agenda del poder legislativo, ejecutivo y judicial son los hombres más ricos del mundo y de México que en este sentido suman  145 mil millonarios y 2,540 multimillonarios[1]  que dictan la agenda pública, y que de ninguna forma escuchan las exigencias de algunos cuantos políticos honorables y mucho menos las demandas sociales, para muestra la exigencia de miles de ciudadanos que demandan a Bimbo no explotar y contaminar tierras y agua con agrotóxicos.
Atención a los enfermos y no enfermos en los servicios de salud del Estado[2],  poder acceder a la canasta básica, poder disponer de agua potable y gozar de una educación de calidad son demandas legítimas y derechos humanos que los gobiernos del mundo en mayor o menor medida no atienden, la primer respuesta a estas demandas viene del mercado, que ofrece educación privada de pésima calidad, agua embotellada a muy alto costo, servicios de salud que endeudan a las familias, alimentos chatarra y como resultado una sociedad sometida al sistema de producción que no puede pensar en otra cosa que trabajar para sobrevivir.
Los sectores sociales que exigen mejores condiciones de salud, educación, equidad, justicia, libertad, respeto a los animales y el medio ambiente son los médicos, estudiantes, ambientalistas, artistas y maestros, son quienes más credibilidad tienen en la sociedad, pero también son los más golpeados por los empresarios, los aparatos represivos del Estado y los medios de comunicación, el sector empresarial no quiere cambios a sus políticas públicas y para muestra la amenaza de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) que advierte frenar inversiones en zonas económicas especiales por las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de la sociedad.
El siglo XXI arranca con evidentes muestras de una crisis político-social. De maneras diversas y desiguales, los jóvenes no han dejado de hacer estallar las certezas y, a través de los múltiples modos en que se hacen presentes, señalan que el proyecto social privilegiado por la modernidad en América Latina ha sido incapaz hasta hoy de cumplir las promesas de un futuro incluyente, justo y sobre todo, posible…La posibilidad de acceder a una calidad de vida digna es hoy para más de 200 millones de latinoamericanos un espejismo. (Reguillo, 2013)
Es muy triste lo que pasa en nuestro país, no hay estímulos para el arte, la ciencia y la investigación, no hay apoyo para emprendedores jóvenes (Excepto para los que se portan bien y no critican las fallas del sistema político-social), la exigencia por una sociedad equilibrada, por el respeto al medio ambiente, es castigada, tenemos el caso de Ildefonso Zamora, defensor indígena ambientalista, quien fue detenido en noviembre de 2015, por realizar una labor de defensa en la comunidad indígena de Tlatahuica de San Juan Atzingo y denunciar el ecocidio, en su región.
Por tanto el enemigo a vencer en la política es el sector industrial y empresarial, son los multimillonarios de México y el mundo que saben las consecuencias ambientales y de salud que provoca la elaboración de sus productos y que a pesar de esto no se detienen, el enemigo a vencer en la política son las empresas educativas que se dedican a lucrar con el conocimiento sin garantizar condiciones mínimas de aprendizaje, práctica, titulación y competencia laboral, y que en cambio entorpecen y moldean a los educandos con teoría religiosa, “cursos de bien vestir”, y competencias de sumisión y obediencia.
El ecocidio generalizado, la desigualdad, el hambre, la violencia y el analfabetismo no importa para ellos, solo desean producir más refrescos, más comida chatarra, escuelas sin bases pedagógicas, arrasar con bosques, selvas, mares, lagos y ríos para privatizar y vender su concepto de felicidad, explotar y vender los recursos naturales a costa de la extinción en maza de las especies y la degeneración de la salud de los seres humanos, por tanto no hay que financiar y legitimar las acciones de este sector con la compra de sus productos, antes de comprar, se debe pensar en la salud de los hijos y de los seres vivos del planeta.
Para pensar en equidad y derechos humanos y hacerlos realidad debemos pensar en cómo hacemos valer nuestras largas jornadas de trabajo que superan 8 horas diarias los 7 días de la semana para mantener a los multimillonarios de México y las tres personas más ricas del mundo cuyos activos superan el Producto Interno Bruto (PIB) en conjunto de los 48 países menos desarrollados del mundo (Broswimmer, 2007). Cedemos nuestro trabajo, la decisión de gobernanza de las naciones y además pagamos los productos de buena o mala calidad que nos venden así como el financiamiento de sus guerras.
Para vencer al enemigo debemos leer, ver  y escuchar información productiva en internet, radio y televisión transitar de la sociedad de homo videns [3] teledirigida a una sociedad que utiliza estos medios de comunicación para evolucionar y cooperar en necesidades comunes en lo particular y en necesidades de supervivencia de los seres vivos en lo general, debemos transitar a un México en el que se garantice la equidad, la paz y en el que estas cifras mejoren o cambien:
·         95% de los hogares mexicanos cuentan con televisión (Zepeda, 2013)
·         Únicamente el 89% de la población (registrado al año 2010) tiene acceso al agua potable  (INEGI, 2016)
·         61.2 % no cuentan con seguro social (Montalvo, 2015)
·         70% de los jóvenes en México no acceden a la universidad pública (Castro, 2014)
·         De 5 mil aspirantes provenientes de los estratos poblacionales más favorecidos se admite a mil, pero de una cifra similar de demandantes (4 mil 600) de origen popular sólo a 433. (Aboites, 2014)
 




[1] Hay más ricos en México que en todo el mundo, de acuerdo con la firma de investigación WealthInsight, dedicada al seguimiento de las personas acaudalas en el mundo. (Notimex y Reuters, 2013)


[2]   61.2%  de los mexicanos carece de seguridad social, así lo advirtió el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en su informe 2014 (Montalvo, 2015)


[3] El video está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un homo videns para el cual la palabra esta destronada por la imagen. Todo acaba siendo visualizado, la premisa de la imagen nos lleva a un ver sin entender. (Sartori, 1998)

 

 
 
Bibliografía


Aboites, H. (24 de mayo de 2014). Mitos en el acceso a la educación media superior y superior. La Jornada.

Broswimmer, F. J. (2007). Ecocidio, breve historia de la extinción en masa de las especies. En F. J. Broswimmer, Ecocidio, breve historia de la extinción en masa de las especies (págs. 233-234). Unión Europea: Laetoli.

Castro, F. (17 de mayo de 2014). El sol de Tijuana. Obtenido de http://www.oem.com.mx/elsoldetijuana/notas/n3394484.htm

INEGI. (04 de 08 de 2016). Cuéntame . Obtenido de http://cuentame.inegi.org.mx/territorio/agua/dispon.aspx?tema=T

Monroy, J. (16 de junio de 2014). Mexicanos no creen en su justicia, democracia, ni políticos. El Economista.

Montalvo, T. (20 de enero de 2015). Más de 60% de los mexicanos carecen de seguridad social. Animal Político.

Notimex y Reuters. (19 de Julio de 2013). Hay en México 145 mil millonarios y 2,540 multimillonarios: informe. La Jornada.

Reguillo, R. (2013). Culturas juveniles, formas políticas del desencanto. En R. Reguillo, Culturas juveniles, formas políticas del desencanto (págs. 21, 24). Buenos Aires: Siglo XXI.

Sartori, G. (1998). Homo videns, la sociedad teledirigida. Buenos Aires: Taurus.

Zepeda. (22 de mayo de 2013). Animal Político. Obtenido de Animal Político: http://www.animalpolitico.com/2013/05/los-mexicanos-prefieren-la-tv-a-los-periodicos-parametria/